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Ayudar en casa también es “cosa de niños”

Ayudar en casa también es “cosa de niños”

Son auténticas esponjas, ingeniosos hacen lo que ven y pueden ayudar en muchas más cosas de las que les dejamos. No les pongamos freno.

No todo son matemáticas, inglés o lengua. También hay que aprender a ser ordenados, a cuidar la higiene personal y de nuestro hogar. Todos queremos que nuestros hijos sean grandes personas y grandes profesionales, pero en muchas ocasiones nos cegamos con la educación profesional y nos olvidamos de fomentar los aspectos con los que se desarrollan como persona.  

Tenemos que ir introduciéndoles paulatinamente en el aprendizaje de las tareas domésticas y no hacerles pensar que sus únicas responsabilidades son los estudios y pasarlo bien. Solamente tenemos que tener en cuenta que las tareas que les asignemos estén acordes a su edad.

En el momento que el niño puede coger y soltar objetos ya se le puede hacer participe en la recogida de sus juguetes. Aunque, para que sea más consciente de la tarea que tiene que desempeñar, es mejor empezar a partir de los 3 años.


 
A partir de los 3 años los “peques” de la casa pueden empezar a colaborar porque ya son conscientes de que van teniendo responsabilidades.


Los niños entre 2 y 3 años pueden desde recoger y guardar sus juguetes, hasta comer con poca ayuda. Cuando los niños tienen de 4 a 5 años ya pueden ayudar en el supermercado cogiendo los alimentos de los estantes más bajos, pueden poner y quitar la mesa y ayudar a quitar el polvo. 

Cuando ya tienen 6 y 7 años ya pueden asearse correctamente, preparar su ropa del día siguiente y dejar su ropa para lavar.  De los 8 a 9 años, entre sus tareas puede incluirse: hacer su cama con ayuda, guardar la ropa limpia en el armario y atarse los zapatos con cordones. 

Con 10 y 11 años los niños ya se pueden duchar sin ayuda, pueden mantener el armario y cajones ordenados y dar de comer a su hermano pequeño. A partir de los 11 años ya pueden hacer “tareas de adulto” como hacer la cama perfectamente, ayudar en las pequeñas tareas de reparación de la casa y organizar con ayuda su horario de estudio. 

No les convirtamos en “pequeños dictadores” y no lo dejemos todo para la escuela. En casa tienen mucho que aprender.
 

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