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Cuidar las manos en tiempos de coronavirus

Cuidar las manos en tiempos de coronavirus

Cómo hidratarlas y evitar sequedades y asperezas en la piel

No cabe duda que el coronavirus ha transformado nuestras vidas de forma radical. Las mascarillas, la distancia social, el confinamiento que hemos vivido y el lavado de manos constante. Esta última práctica, no obstante, es muy útil, independientemente del coronavirus, para garantizar la higiene y prevenir enfermedades.

Cuando nos lavamos las manos con agua y jabón concienzudamente o bien con soluciones hidroalcohólicas, estamos eliminando los microbios de las manos. Y, por lo tanto, estamos previniendo infecciones ya que, sin darnos cuenta, nos tocamos constantemente los ojos, nariz, boca con las manos y acercamos los microbios a nuestro organismo. O bien, podemos transferir los microbios de las manos a otros objetos y que sean otros los que los toquen y puedan infectarse. 

Es decir, que es una medida, sin duda, buena, y una costumbre que todos deberíamos tener. Antes de comer, después de ir al baño, después de estar en un sitio público y haber tocado superficies no desinfectadas, etc.
 


Sin embargo, el coronavirus ha hecho que nos lavemos las manos muchísimo más ya que los científicos y autoridades sanitarias lo han prescrito como una de las medidas más eficaces para prevenir contagios. Nos lavamos las manos muchas más veces y utilizamos los geles hidroalcohólicos mucho más. Por lo tanto, inevitablemente, nuestras manos se pueden ver más dañadas, resecas o agrietadas. 

La solución pasa por varias medidas. Una importante y a la que a veces no prestamos atención es el secado de las manos. Cuando nos lavemos las manos, debemos secarlas con una toalla bien para que la humedad natural de las manos no se evapore con el agua del lavado. Si podemos, evitaremos el uso de máquinas de secado al aire que nos las resecarán más.

Pero, sin duda, la alternativa número 1 para evitar los problemas de las manos es la hidratación. Si nos hidratamos las manos cada vez que nos las lavemos, evitaremos que la pequeña sequedad que únicamente nos puede parecer molesta derive en eccemas, picores o pequeñas lesiones.

Te recomendamos que te hidrates las manos todas las veces que las laves o utilices productos desinfectantes. Si no puedes, o te resulta molesta la sensación de la crema en las manos, puedes aplicar la crema únicamente en el reverso de las manos y frotarlos entre ellos, de manera que la palma se quede libre de crema y no te incomode.

Aprovecha la noche para hidratarlas en profundidad. Aplica una generosa capa de crema en tus manos y realiza un masaje intenso que, además, te resultará relajante. Si te lo pueden hacer, mejor, pero, si no, podrás hacerlo a tus propias manos sin necesidad de ayuda. En caso de que la necesidad de hidratación sea urgente porque tengas eccemas o mucha sequedad, puedes, después de aplicar la crema, ponerte unos guantes de algodón para que la crema permanezca más tiempo en contacto con la piel. 

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